La corrección de pruebas

La corrección de pruebas

Cualquier tipo de documento requiere una lectura profesional. Podemos clasificar los tipos de revisión en tres, que explicamos a continuación:

  1. Corrección ortotipográfica: consiste en revisar si el texto cumple las normas de ortografía y presenta la tipografía adecuada.
  2. Corrección de estilo: se centra en localizar errores gramaticales y revisar el léxico buscando sinónimos para palabras que aparecen más de dos veces.
  3. Corrección de contenido: es un tipo de revisión detallada y minuciosa en la que se aplica al texto el principio de economía del lenguaje. Reestructura el orden de los párrafos, funde ideas repetidas en una sola, adecúa el registro de lenguaje, vigila el hilo argumental, tiene presente los campos semánticos en el análisis del léxico además del papel de la sintaxis para modular el impacto del texto en el lector, entre otros puntos.

¿Cómo trabaja un corrector de pruebas profesional?

La revisión o corrección de pruebas puede parecer una tarea aburrida y poco interesante pero no lo es. De hecho, el corrector profesional puede compararse con un detective, porque tiene que prestar atención a unos detalles y sutilezas que la mayoría de las personas no ven. La corrección requiere una metodología y ciertas habilidades.  Vamos a profundizar en ello.

Antes de empezar:

Puede parecer que se puede comenzar la revisión de un texto en cualquier momento pero esto no es exactamente así. El corrector realiza una primera lectura para ver cómo está estructurado el contenido y si se requiere reorganización de ideas. Después el texto ha de ser editado, es decir, introducido en la caja de texto del software de edición profesional. Después pasará por una corrección general relacionada con la estructura y la forma. Una vez convencidos de la presentación lógica del material. pasamos a la corrección de errores, que se detectan mejor solo después de haber editado la estructura.

En este punto, se recomienda posponer la lectura del texto por algún tiempo. Esto nos permitirá verlo con una mirada fresca. Si no hacemos esto, simplemente se nos pueden pasar por alto errores importantes. Es necesario, entre la edición y la revisión, reiniciarnos, y para ello tenemos que ponernos a hacer otras cosas. A partir de observaciones personales, mi consejo es comenzar la revisión a la mañana siguiente, habiéndolo dejado reposar dentro de un cajón.

Durante la revisión:

El corrector de pruebas, según trabaja en el texto, presta atención, si no a la vez, sí de forma sucesiva, a lo siguiente: la gramática, morfología y sintaxis, la puntuación, la organización de las ideas, el uso incorrecto de frases, la ausencia colocaciones preferenciales de palabras, las existencia de repeticiones de palabras o frases dentro de la misma página, las repeticiones de ideas a lo largo del libro y dónde están situadas, de  modo que el contenido sea el pertinente para hacer avanzar el relato.

Si el texto contiene notas o referencias, el corrector las ha de comprobar una a una  con el fin de asegurarse de que corresponden adecuadamente. Además, ha de prestar atención a los errores técnicos, es decir, en cuanto a: fuentes, estilos (cursiva o negrita), numeración de páginas, encabezados y pies de página, líneas viudas y huérfanas de un párrafo, etc.

¿Qué habilidades tiene un corrector de pruebas?

La primera es la capacidad de concentración en el texto. Es preciso eliminar todas las distracciones y crear una atmósfera en la que uno se sienta cómodo trabajando. Se puede escuchar música de fondo pero sin letra, pues las canciones pueden distraer. Se ha de leer a una velocidad más lenta de lo que lo habitual. De este modo se puede prestar atención a todos los matices y analizar minuciosamente el escrito.

El segundo aspecto importante es contar con el texto impreso. El texto en papel  se percibe de una manera completamente diferente al que vemos en una pantalla de ordenador. Es más fácil llevar a cabo la revisión de un texto si está en papel.  De  hecho, la luz de la pantalla de un ordenador distrae y puede camuflar los errores.

Una técnica para evitar distracciones y concentrarse solo en el texto es ocultar el párrafo con una hoja de papel en blanco e ir moviéndose línea a línea hacia el final de la página. Definitivamente no se pasa por alto ni un error tipográfico.

Otra forma de no perder un error es ir realizando los ajustes en varias etapas, es decir, leer el texto varias veces utilizando cada pasada para corregir solo un tipo de error. Esta separación permite leer más detenidamente pero si se necesita dar el texto finalizado en poco tiempo, entonces esta técnica se ha de abandonar en favor de otra.

El mínimo de veces que se ha de leer un texto en papel es de tres. Si no hay posibilidad de imprimir un documento, se tendrá que trabajar en editores en línea? No hay problema, todavía se puede aplicar algunos de los consejos mencionados anteriormente. Además se pueden utilizar las capacidades técnicas de estos programas. Por ejemplo, si encuentra un error, Word tiene la opción de buscar y reemplazar texto similar. Por supuesto, se puede simplificar la tarea con el uso del corrector ortográfico en línea. Sin embargo, no recomendamos confiar demasiado en él, ya que el programa no puede distinguir entre errores de acentuación de palabras, por ejemplo. Por lo tanto, además de los editores en línea, es necesario leer el texto en papel.

En cualquier caso, aún así se pueden escapar uno o dos errores. En la corrección, como en el arte de escribir, el dominio viene con la práctica, y es necesario elegir para nuestro libro un corrector de pruebas con mucha experiencia.

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